1917 La revolución rusa fue contra la guerra

Una de las grandes lecciones de la Revolución de Octubre fue la salida de la guerra mundial. “La Revolución bolchevique fue una revolución contra la guerra”, afirma una transmisión de Telesur, Empire Files.

En 1917 un país entra en el “inútil estrago” (para decirlo como el papa de la época) y otro se retira pidiendo a gritos la paz. El primer país: Estados Unidos que, oportuno, entra para no quedar fuera de la repartición del pastel.

Por el contrario, uno de los primeros actos del gobierno bolchevique nacido de la Revolución de Octubre en Rusia, es la propuesta enviada a todos los beligerantes de un armisticio general inmediato para llegar en poco tiempo a una conferencia por una paz “justa y democrática”.

Lenin lee la resolución delante de los soldados sobrevivientes a las trincheras y  un pueblo hambriento y mutilado: “El gobierno obrero y campesino, creado por la revolución del 24 y 25 de octubre y basado en los soviet de los diputados obreros, soldados y campesinos, propone a todos los pueblos beligerantes y a sus gobiernos iniciar inmediatamente negociaciones por una paz justa y democrática”.

La revolución se dirige a los gobiernos porque sin esos la paz tardaría demasiado en llegar, pero sostiene sobre todo que es necesario “ayudar a los otros pueblos a intervenir en las cuestiones de la guerra y de la paz.” Lenin explica que la revolución será acusada de violar los tratados, pero está orgullosa de eso: “Romper las alianzas de sangrientos robos es un gran mérito histórico”. La Rusia republicana y revolucionaria está dispuesta a examinar cualquier propuesta sin condicionamientos previos. Ignorada, salvo por Alemania, Rusia sale de la guerra unilateralmente, aceptando duras condiciones.

Por desgracia, en vez de imitar la sabiduría revolucionaria, las potencias capitalistas agredieron a Rusia, apoyando en la tremenda guerra civil que seguiría a los conservadores locales: los llamados blancos… con los que lamentablemente combatieron contra los bolcheviques, también autoproclamados grupos revolucionarios…

¡La historia se repite!

 Marinella Correggia

traducion en castillano de Yenia Silva Correa

 

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