Sin pruebas Amnistía Internacional sigue condenando a Siria

¿La conocida, grande y rica organización para los derechos humanos  Amnistía Internacional es infalible como el papa? ¿Sus informes son verdad aun cuando no haya prueba que los apoye? ¿Si Amnistía hace una denuncia debemos creerle aunque se vea de lejos que se trata de informaciones contradictorias y no fidedignas?

Al ver la historia debemos responder NO. Amnistía se equivoca y con frecuencia. Y lamentablemente, como todos los medios reportan como oro molido sus palabras, el resultado es que así se termina legitimando guerras y agresiones.

Pongamos dos ejemplos históricos muy graves, antes de llegar a la actualidad.

En el otoño de 1990 el mundo se encaminaba hacia la guerra contra Irak. En el Consejo de Seguridad solo Cuba y Yemen, miembros en aquel entonces, se oponían… Pero Amnistía ayudó al ultimátum que luego provocó los bombardeos. ¿Cómo? Dando crédito a una falsa enfermera, en realidad una princesa kuwaití, que había declarado que soldados iraquíes en Kuwait eran tan crueles que sacaban de las incubadoras a recién nacidos kuwaitíes y los lanzaban al piso a morir. Esta acusación tuvo mucho peso, pero era falsa. Después de algunos meses Amnistía lo admitió. Pero mientras tanto Irak fue destruido por las bombas.

Otro caso: en febrero de 2011 al inicio de la revuelta en Libia, inmediatamente armada y apoyada por todos los medios por Occidente, la presidenta de Amnistía Internacional en Francia declara que Gaddafi utiliza mercenarios africanos para asesinar revoltosos.  ¿Quién se lo dijo? Los mismos revoltosos que tenían mucho interés en recibir el apoyo de la OTAN. Solo después de varios meses Amnistía admitió que no había encontrado ninguna prueba de la acusación. Entre tanto la OTAN estaba bombardeando Libia con los resultados que conocemos.

Y llegamos a hace unos días en Siria. Amnistía Internacional publica un informe ya conocidísimo que le da la vuelta al mundo, según el cual en la cárcel siria de Saydnaya entre 2011 y 2015 fueron ahorcados entre 5 000 y 13 000 detenidos luego de ser torturados. Y fueron lanzados en las habituales “fosas comunes” de las que siempre habla cuando se trata de justificar acciones armadas de Occidente (¿recuerdan las “fosas comunes de Gaddafi?”).

Entonces, ¿cuáles son las pruebas de este matadero, de este “exterminio”, para usar las palabras de la ONG? ¿Cuáles son las fuentes? ¿Están verificadas? Las fuentes – anónimas- son 84 exfuncionarios y guardias sirios refugiados en Turquía, Jordania, Estados Unidos y Europa. Sin ni siquiera una foto tomada con un celular y con muchas incongruencias. Tantas que también un opositor histórico que conoce bien la prisión en cuestión, explicó punto por punto la falta de credibilidad de las afirmaciones. Con anterioridad la organización competidora de Amnistía, Human Rights Watch, había presentado acusaciones similares con un informe, también sin pruebas, llamado Caesar. Eso sí, lleno de fotos de muertos pero que no decían nada sobre quién los había asesinado y la forma en que murieron.

No tendrá razón el gobierno ruso al terminar el informe diciendo: “Es una provocación sin evidencias, hecha para lanzar gasolina al fuego justo ahora que el conflicto puede terminar.” Y la prueba es que “estos números exagerados son el resultado de una cuenta aritmética basada en testimonios anónimos.”

 

Marinella Correggia

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