El invento del “Cloro de Assad”

Entre tanto, échenle un vistazo a esta foto. ¿Qué tiene de raro? Pongan a funcionar el cerebro y sigan leyendo. Puntuales como un reloj suizo, ahora que los cazabombarderos estadounidenses están sobrevolando Siria formalmente para combatir al Estado Islámico, regresan las acusaciones del Secretario de Estado norteamericano John Kerry sobre el “uso sistemático de armas químicas” por parte del régimen de Assad. Pero ¿Assad no había entregado las armas químicas hace un año? En cierto, asegura Kerry, pero le quedan las “artesanales”, hechas con materiales que se encuentran fácilmente. Así nace otro invento fraudulentamente “demostrado” por la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ, galardonada en 2013 con el Premio Nobel de la Paz).

Sobre la credibilidad de las investigaciones de la OPAQ realmente hay poco que decir. Sobre todo desde que su primer director, el brasileño José Bustani en 2001 fue removido del cargo por las presiones de EE.UU. ¿Su culpa? Tratar de convencer a Saddam de incluir a Iraq entre los signatarios de la Convención Internacional sobre la Prohibición de Armas Químicas. Con esa adhesión y las consiguientes inspecciones puntillosas, la campaña mediática sobre “armas de destrucción masiva” en manos de Saddam corría el riesgo de desmoronarse. Mejor entonces licenciar a Bustani y bombardear Iraq. Obviamente esas “armas de destrucción masiva” nunca fueron encontradas, pero ¿a quién quieren que le importe hoy? Para EE.UU. no hay ningún problema con la OPAQ, teniendo en cuenta que desde 2010 está dirigida por el turco Ahmet Uzumcu, ex embajador en Israel, ex representante permanente de Turquía ante la OTAN y quién sabe qué mas.

El estilo actual de la OPAQ, por lo demás, se evidencia en la verdaderamente extraña investigación iniciada el 29 de abril de 2014 (e inmediatamente autorizada por el gobierno de Damasco), dirigida a averiguar el empleo de cloro como arma de guerra en Siria. ¿Por qué “extraña”? Porque, a pesar de que hasta hoy (1 de octubre) no ha sido publicado el informe oficial de la investigación, ya el 9 de septiembre Michael Luhan, portavoz de la OPAQ, declaraba en una conversación telefónica con el New York Times que “testigos” no muy precisos habían referido a la Comisión de Investigación que el cloro se lanzaba desde los helicópteros. Obviamente, Luhan se cuidaba bien de declarar oficialmente que el cloro fue lanzado desde helicópteros de Assad, pero, teniendo en cuenta que los “rebeldes” no tienen helicópteros… Al día siguiente la OPAQ publicaba, no ya una prueba que pudiera apoyar la declaración de Luhan, sino únicamente un comunicado de prensa que se limita a declarar que “el cloro ha sido utilizado como arma en Siria”. Empieza así la zarabanda de artículos que, citando fraudulentamente como fuente “el informe de la OPAQ”, señalan a Assad como “responsable de los ataques con cloro”. Entre esta inmundicia mediática, nos place señalar el artículo de “Il Fatto Quotidiano”, sobre todo por las furibundas protestas de sus lectores.

Desde hace ya meses parlamentarios de la provincia de Al Anbar y otros presentaban denuncias pormenorizadas (avaladas por partes médicos y por doctores y testigos identificables) sobre el uso del cloro por parte del Estado Islámico y de otras bandas de asesinos – como el estrago de 300 soldados en Saglawiya –. El 27 de mayo de 2014 el convoy de expertos de la OPAQ se salvó (gracias al sacrificio de soldados de Assad encargados de protegerlo) de un ataque con armas pesadas, mientras se encontraba en los alrededores de Kafr Zita, un territorio totalmente controlado por los “rebeldes”.

Pero volvamos a lo nuestro. En ausencia de cualquier informe oficial para analizar – y eventualmente refutar –, no queda otra alternativa que detenerse en el asunto del helicóptero. A propósito, ¿descubrieron algo raro en la foto de arriba? ¿Todavía no? Un poco de paciencia, que regresamos.

Mientras, dos palabras a propósito de un invento anterior sobre el “cloro de Assad”.

Hace ya unos meses estábamos ocupados en un artículo (expresado también en un videoclip) que se detenía en la falacia de las “pruebas” de una primicia publicada en el diario Il Foglio por Daniele Raineri (elevado a los honores de las crónicas por su “fuga” de la habitación del jefe territorial de un grupo de rebeldes sirios “buenos”, donde había llevado a Vanesa Marzullo y Greta Ramelli, quienes fueron raptadas allí por un grupo de rebeldes sirios “malos”). Ahora Daniele Raineri vuelve a la carga con el asunto del cloro, ya por él “demostrado” desde la publicación de esta foto en un artículo suyo.

La foto en la que –espero- se hayan gastado los ojos.

Lo primero que sorprende de esta foto es la ampliación que, con un análisis sumaria, se diría que se debe a una compresión JPS demasiado exagerada y, por tanto, responsable de una gran perdida de resolución. Generalmente esto sucede cuando de una foto se saca un pequeño detalle que luego es necesario agrandar para hacerlo plenamente utilizable. ¿Es este el caso de la foto en cuestión? No. Ciertamente tomada desde una distancia no mayor de 20 metros (véase el helicóptero en el contexto del paisaje, como fue publicado en el sitio muqawamah.com) la foto, aunque hubiera sido tomada desde un celular o un smartphone de vieja generación, no debería tener una resolución tan baja. ¿La foto fue muy comprimida para poder insertarla sin demasiados problemas de ancho de banda en la página de Internet? Inverosímil, considerando la importancia del sujeto. Y luego, ¿por qué no hay otras? Porque esta es la ÚNICA foto que existe en Internet que “muestra” un helicóptero de la aviación de Assad con los barriles colgantes. La respuesta se muestra obvia: la foto fue fraudulentamente comprimida con la esperanza de mimetizar el evidente fotomontaje. Se veía, por ejemplo, esa mancha negra garabateada que cubre la cuarta y la quinta portilla; se veía la estructura superpuesta con un fotomontaje que debería aguantar el barril en primer plano y que hace que el helicóptero aparezca con una rueda del tren retraída (a diferencia de la rueda del fondo). Se podrían hacer otras consideraciones analizando las sombras, pero correríamos el riesgo de aburrirlos.

Mejor entonces pasar a otro tema. El transporte de los barriles que contienen cloro (en más, cloro y explosivo) según este dibujo animado, se veía a partir de los 21 segundos en adelante, lo que pretende demostrar el enésimo crimen de Assad. Puse el asunto a la consideración de Elio d’Angelo, por décadas proyectista y certificador en la industria aeronáutica italiana, privada y pública en la más grande industria de aeronáutica militar italiana y, además, especializado en personalización (transformación para usos particulares) de aeronaves: “Más allá del evidente fotomontaje, lo más increíble es la posición de los barriles. Ningún piloto o aviador colocaría de esa forma bidones bajo una aeronave. El montaje de esos barriles no tiene ningún sentido. Nadie los pondría tan cerca del tren. ¡Nadie!

Pero, a pesar de la inexistencia de las “pruebas” (salvo “testigos” en una zona ocupada y controlada por la ocupación armada) y un Informe Oficial aún envuelto en el misterio, el invento del “Cloro de Assad”, como ya se dijo, está preparándole la guerra a Siria.

EE.UU. y la Unión Europea apuntan el dedo contra Bashar al Assad, después del nuevo informe de la misión de investigación de la OPAQ. Los ataques se perpetraron con el empleo de helicópteros que -subrayan  EE.UU y UE-  solo poseen las fuerzas del régimen, no los rebeldes. En su intervención ante el Consejo Ejecutivo de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas, el representante estadounidense declaró que EE.UU. está “profundamente alarmado” por las “confirmaciones directas”  de que “Siria continúa utilizando armas químicas reiterada y sistemáticamente” y subrayan que “los responsables deberán responder por eso”.

Francesco Santoianni

(Traduzione di Yenia Silva)

 

  

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